Brasil

Es el estado más grande de América del Sur. Cubre casi la mitad de la superficie del continente sudamericano.

País de extremos, Brasil es una tierra de contrastes: De la Amazonia a las colosales cataratas de Iguazú, de Sertao, región de sequía, al continente pantanoso de Pantanal, la naturaleza, en todas partes, se despliega y reafirma sus derechos.
Las extensas playas, entre ellas las famosas Copacabana, Ipanema y Leblón, atraen a viajeros de todo el mundo por su belleza y la de las mujeres del lugar…
Ir a Brasil es descubrir un país grandioso y un pueblo encantador, entusiasmarse descubriendo Salvador de Bahía, Recife, Ouro Preto, Olinda y entrar en la locura de Rio de Janeiro y su carnaval.

Brasil es un despertar, un renacer. Muy diferente a todo lo que nos habíamos imaginado. Es cierto que es muy natural, muy multicultural, muy Nuevo Mundo. Sin embargo, para nuestro asombro lo que vimos en nuestros viajes a São Paulo y Praia Grande, y posteriormente a Goiânia, Anápolis y culminando en Brasilia, fue un Brasil muy diferente al que usualmente vemos presentado o anunciado. Las personas brindan al extranjero una acogida cariñosa y sana, como si fueran gente de aldea, pero esa misma gente en su rutina diaria se desenvuelven con el deseo de trabajar y realizar sus empresas tal y como lo hacen los ejecutivos de las grandes corporaciones en los Estados Unidos. Gente muy decente, de mente extensa y flexible, posiblemente el lugar donde hemos visto más programas educativos en la televisión a todas horas del día y la noche, una gran sorpresa nos llevamos, un país donde han logrado unir la alegría del vivir con la formalidad y empeño que la prosperidad demanda.


Muy interesante es la movilidad que existe dentro de Brasil. Nosotros visitamos São Paulo y como es de esperar ya que esta ciudad es la mayor del país, habían muchas personas allí de otras partes. Sin embargo, también muchas eran oriundas de esta ciudad o sus cercanías, siendo el dato curioso que habían vivido tiempo en otras ciudades. Al menos visitado, pero no con el espíritu de turista de ir a disfrutar de lo mejor que esas otras ciudades tienen que ofrecer, sino con el deseo de conocer como es la vida en esos otros lugares. Y nada de críticas para nadie.

No resistimos nuestros deseos y completamos el año regresando al Brasil a finales de octubre. En tal ocasión nos encaminamos hacia una ciudad del interior llamada Anápolis, en el estado de Goiás, con el deseo de compartir un rato con amistades que hasta entonces sólo conocíamos por referencia. Nos llevaron a conocer la ciudad de Goiânia, capital del estado, y varios pueblos y lugares cercanos; y nos complacen el deseo de toda una vida, con el cariño ya no de amistades sino de familiares y orgullo justificado, nos llevaron a Brasilia.

En el punto culminante de la ciudad de Río de Janeiro, sobre el monte Corcovado a una altura de 710 metros, se distingue la figura de Cristo Redentor. La impresionante imagen con los brazos abiertos se ve desde la lejanía como una gran cruz blanca sobre la verde selva que cubre las alturas del mundialmente conocido monte Corcovado.

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